lunes, 16 de abril de 2012

¿Por qué Facebook vale dinero? Explicación para no iniciados

La respuesta es obvia para algunos lectores habituales de este blog: bajo toda estructura de información se encuentra una estructura de poder
Pero para los no iniciados: ¿qué fabrica Facebook?, nada físico; entonces ¿por qué vale tanto dinero y por qué alguien querría comprar sus acciones en la bolsa?

Pensemos un instante, ¿qué nos piden para entrar? Nuestro nombre, lugar de residencia, correo, teléfono... Es decir: nuestros datos. Si le sumamos que a Zuckeberg le contamos quiénes son nuestros amigos, nuestros gustos, viajes, currículo laboral entero o le damos nuestras fotos (que pasan a ser de su propiedad), tenemos que Facebook es un inmenso fichero con los datos personales de todos sus usuarios. Es decir, el secreto de Facebook es tener a millones de personas trabajando gratis (contentos y felices de ser supermodernos) proveyéndole de información. ¿Qué obtiene el usuario a cambio? Comunicación con su comunidad real (o no tanto).
¿Y mis datos valen tanto? Los de una sola persona, depende, pero sumados a los de todos los demás, y sus conversaciones, es como si portáramos voluntariamente la cámara del Gran Hermano o participáramos en el sueño de cualquier dictadura: el control de todos los ciudadanos, quienes, además, lo hacen encantados a cambio de cotillear, subir las fotos de la última comilona y crear la falsa impresión de movilización al dar al botón «me gusta».
Conozco a personas a las que les enfada mucho que la policía les pida la documentación, pero, eso sí, postean constantemente en Facebook dónde están y lo que hacen (recordemos: tras haber cedido más datos de los que hay en su DNI). Hay personas que se indignan con casos de censura en países remotos, pero admiten que Facebook lo haga constantemente en todo el mundo a cambio de no ser ellos los censurados. Hay medios en los que debemos escribir o decir «compañía de refrescos» por Coca-Cola o «gran almacén» por El Corte Inglés, pero pierden minutos o su espacio en alimentar de contenidos sus perfiles en empresas como Facebook o Twitter (a pesar de que sus «amigos» no representan porcentualmente ni el 2% del público que les da de comer).
La clave está en tener claro que Facebook es una red inmensa y centralizada, susceptible, por tanto, de ser controlada por alguien de quien no sabemos nada ni al que, al menos, hayamos elegido. Bajo la pátina de modernidad se esconde la mayor herramienta de control jamás diseñada y la más peligrosa por cuanto los ciudadanos colaboran felices y despreocupados con sus datos e interacciones a que sea cada vez más y más valiosa. Insistimos: Facebook lo sabe todo de nosotros porque nosotros se lo contamos encantados. Y sí, alguien puede pensar en el contraejemplo de la primavera árabe, pero no fueron las redes, fueron los móviles (y los blogs).
Muchos creen que el negocio de Facebook es la publicidad (ese anuncio de hotel que aparece cuando escribimos a una compañera del colegio), pero ¿alguien ha pinchado alguna vez uno de esos banners? o ¿realmente sirven los perfiles de las marcas en Facebook para vender más? Ambas respuestas son negativas.
Insistimos, entonces ¿por qué vale tanto? Si habláramos en términos industriales, Facebook es propietaria de un inmenso campo petrolífero en el que apenas han pinchado un par de pequeños pozos. En la era de la información, nuestros datos son el petróleo. Y se lo cedemos voluntariamente. ¿A quién?, ¿para hacer qué?
[Addenda: vía Enrique Dans conocemos algunos grandes anunciantes que se retiran de Facebook por el nulo retorno de la inversión en Publicidad, tal y como contamos arriba. ¿Será el inicio de otra burbuja?
Addenda 2: Un artículo de Juan Varela en la misma línea.]

5 comentarios:

  1. Donde dice "Hay medios en los debemos escribir o decir «compañía de refrescos»", ¿no debería decir "medios en los que debemos"?

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    1. Es verdad, Lobo, corregido. Chas gracias, salao.

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  2. Cuando era pequeño alguien en mi entorno (y yo fui a un colegio católico y ahí tenía mi círculo más querido de amistades) me preguntó: «¿Cuál crees que ha sido la empresa más exitosa de la historia, General Motors?» Me quedé pensando y, al cabo, mi interlocutor respondió solo a su pregunta: «La Iglesia Católica, tiene más trabajadores que GM, repartidos en todo el mundo... GM necesita pagarles a sus trabajadores y la Iglesia lo ha conseguido gratis».

    Era una crítica a la institución de la iglesia por parte de un «activista», un disidente de la verdad oficial católica... pero el caso es que sirve para ilustrar este ejemplo. ¿Gran Hermano? Ni de coña, el Estado debía pagar a sus espías... Facebook ha conseguido que la gente le dé los datos gratis.

    Y estos, como en la canción, están scratching the surface. Esa superficie hizo a Google la empresa estadounidense más cotizada en bolsa (hasta la reciente burbuja de Apple) y es el aval para los miles de millones que se pedirán por Facebook.

    Ahora tu pregunta es pertinente: ¿Qué vende Facebook? ¿Procesadores, libros, cursos, alquila dvd's tal vez? Vende datos... personales. Otrora fueron privados, ahora son producto. No es intrínsecamente malo (contra las ganas de vender mis datos está mi decisión de no entregarlos, todo es fair), pero es imprudente usar estos servicios sin plantearse sus implicaciones. Y, por qué no decirlo, es un tanto inmoral recoger esos datos a espaldas del usuario, de forma demasiado opaca...


    En fin, que me enrollo. Muy buen post :)

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    1. Gracias, Jose, totalmente de acuerdo: el problema es que si los ciudadanos saben que ceden algo valioso, no que lo hagan libremente.
      Un abrazo.

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    2. El problema es que para muchos esos datos no son valiosos...

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